Moises Lopez Vizuete

Articles i publicacions

INTERVENCIÓ DE MOISES LOPEZ, EN REPRESENTACIÓ DE NICARAOCOP A LA TROBADA IBEROAMERICANA SOBRE COOPERATIVISME (2006 A VENEZUELA) EN PRESENCIA D’HUGO CHAVEZ

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El nostre company i amic ens ha deixat (1968-2020)

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Fragment de la carta que ens va dirigir en Moisès, a la Assemblea de Coanegra el passat 4 de Març..

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El cooperativismo como herramienta de democratización

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  • Benvolgut Moisés:
    Et vaig conèixer de rebot, a tu i na Miquela.
    Al cap de no res, ja era com si t’hagés conegut de tota sa vida. L’aura tot d’una va ser positiva.
    Després, en reunions al col·legi d’Enginyers, vares entendre i veure com es podia millorar, sempre positiu i amb ganes, cercant camins per assolir nous objectius que afavorissin el col·lectiu.

    El teu record sempre ens servirà d’exemple.
    Allà on siguis, se que només pots estar amb els àngels.
    Una forta abraçada i que ens tornem a trobar.

    Miquel Fiol, 23 d’abril de 2020

  • Conocimos a Moises, un joven entusiasta ingeniero en la escuela de agricultura de Rivas, EIAG, Nicaragua en el anyo 1993 o 1994. El participaba en un proyecto de fabrica de concentrados para animales de la universidad agraria, UNA. Moises era lleno de ideas e ideales, nos parecio a vezes, que queria repetir la revolucion sandinista ya perdida en 1990, con un saldo de 50.000 muertos y el pais destruido. Tomamos muchas cervezas juntos en nuestra casa en Rivas, o en las playas del pacifico de Nicaragua. Ya creo en el 1996 con su entonces companera Vicky, ella embarazada con "Moiselito" participaba en nuestra fiesta de despedida, cdo nos toco regresar a Alemania. Pero quedamos en contacto y a regresar a Nicaragua en el 1999 hasta nuestra ultima partida a Alemania en el 2012 compartiamos suenos, trabajo, cooperaciones en proyectos y actividades. Moises era un visionario, sonaba del cooperativismo, de solidaridad y companerismo. Cosas materiales, bienes personales no le interesaban. Tanto le gustaban las playas, ahi estaba feliz! Intentaba de pescar entre las rocas de la playa maderas, horas sin pescar ni una sardinita, pero estaba en paz con el mundo y con si mismo.
    Ya de vuelta en europa, nos topamos en Alcudia en el 2014, donde ya habia encontrado, junto con Miqela, un nuevo polo (de desarrollo). Ya habia nacida la pequena Mar..Moises estaba muy feliz con miles de ideas y proyectos, algunas de ellas un poco locas pero igual nos reiamos, comiamos y tomabamos. Moises transmitia la vision y el sueno que el mundo podria se un poquito mejor, sus historias estaban llenas de (auto)ironia y chistes...Ultimamente nos vimos en el 2015, ya por nacer su pequeno hijo. Lamentablemente en los ultimos anyos nos comunicabamos solo por telefono, me quedo con remordimientos y tristeza.
    Buen viaje companero, descances
    Bernd & Bettina

    Bernd Kruzinna, 20 d’abril de 2020

  • La familia Aguiló Vanrell us volem trasmetre les nostres més sinceres condolències en aquests moments tan difícils. Us enviam una forta abraçada i molts ànims.
    Quedarà el seu bon record en els nostres cors.
    Descansa en pau.

    Familia Aguiló Vanrell, 18 d’abril de 2020

  • Siento lo de tu amigo Moisés y le pongo una vela. Te envío un fuerte abrazo para tu amiga Miquela y sus hijos.

    Mercedes Vicente, 18 d’abril de 2020

  • No sé qué año sería, finales del 87, principios del 88 ...
    Llevaba muy poco tiempo en Barcelona y fui a dar, no por casualidad, al local del Partit dels Comunistes de Catalunya del barrio de La Sagrera.
    Luego de acercarme dos o tres veces para que me autorizaran el ingreso, y ante la actitud dubitativa de militantes cautelosos, un grupo de jóvenes, muy jóvenes, los chicos y chicas de los CJC me invitaron a unirme a ellos. Ahí te conocí a vos, a Karmina, a Antonio, a Olga y a otros y otras. Pero los que andábamos más juntos éramos nosotros 5, a veces también venía Miguelito, pero él no estaba muy convencido. Nos encantaba ser la CJC de La Sagrera, salir a pegar carteles, "pegalo cabeza para abajo, así a lo mejor lo miran más" había dicho yo y Antonio y vos se rieron un montón pero les gustó la idea. Nos encantaba salir a hacer pintadas, de las de verdad, a brocha y pincel, luego de patearnos el barrio buscando paredes en las que nuestro mensaje durara algo más, antes de que los fachas o los polis nos lo arruinaran. En la calle Felipe II y Meridiana decidimos hacer una pintada por Nicaragua y vos me retaste a que escribiera un poema para acompañar el dibujo, y yo lo escribí en una servilleta de papel del bar donde nos tomábamos el café con leche en vaso de esa tarde. Aún conservo el poema.
    Por esos años también asistimos al Congreso de los CJC. Nos juntábamos en casa los domingos a estudiar los documentos y preparar enmiendas, recuerdo que hablábamos mucho del servicio militar y los objetores de conciencia entre otros temas, claro. Se estaba acercando el fin del servicio militar obligatorio. Yo te decía que los jóvenes del pueblo tenían que aprender a usar las armas y que el servicio militar era una oportunidad, y que me daba rabia que a las mujeres nos dejaran afuera, que por qué no podíamos también nosotras aprender a usarlas para cuando hiciéramos la revolución? Y vos te reías, y te reías hasta que los ojitos se te ponían chiquitos de tanta risa, y esa sonrisa enorme con la que te comías la vida toda.
    “Eso de momento déjalo para América Latina, Claudita”, me decías.
    Esos domingos comprábamos pollo al ast, y vos decías que la piel del pollo tenía hormonas que nos hacían crecer las tetas, y entonces éramos nosotras las que nos reíamos con ganas.
    Algunos días trabajabas con tu papá poniendo suelos de corcho y venías con los dedos manchados de pegamento, recuerdo tus manos de orgulloso hijo de la clase obrera; ahí aprendí que corcho en catalán se decía suro y me pareció una palabra hermosa.
    Después llegó tu proyecto en la universidad para montar granjas de conejos. Buscabas subvenciones en el movimiento catalán de cooperación para llevarlas a Nicaragua, y las conseguiste. También con eso nos reíamos, nos hablabas del pelo de los conejos, y Karmina se moría de la risa, y vos la seguías, otra vez con los ojos chiquitos de tanto reír.
    Hace poco, le contaba a mi hija, esa costumbre tuya que a mí me parecía tan rara de llevar bufanda y guantes en pleno invierno pero no llevar abrigo, y entonces era yo la que reía a más no poder.
    Te fuiste a Nicaragua, volviste a Barcelona y decidiste que te ibas a ir para allá con tus granjas de cunicultura, las montañas y el sandinismo. Te enamoraste, formaste una familia y allá te quedaste. De vez en cuando, me visitabas cuando venías a ver a tu mami a nuestro barrio.
    Pasaron los años y cuando nos vimos por última vez, hablabas con alegría de la producción de café, del intercambio de urea por petróleo entre Nicaragua y Venezuela, de las cooperativas y el trabajo de las mujeres, del proyecto del canal que podía ser una gran oportunidad para los nicas y un gran problema para los yankis si salía adelante. Y otra vez los ojitos risueños.
    Hace unos años decidiste que volvías para instalarte en las Baleares.
    Hoy supe que un maldito cáncer se te llevó para siempre.
    Y no me alcanzan las lágrimas Moisés, compañero, camarada, querido Moi del alma.
    Sos parte de un tiempo maravilloso de mi vida y me quedo con lo mejor que supiste mostrarme, la alegría y la constancia con las que afrontar el camino para hacer de este mundo un lugar más justo y mejor, para todas y todos, donde poder reír con los ojitos chiquitos y comernos el mundo con cada sonrisa.
    Que la tierra te sea leve, mi bello amigo. Hasta la Victoria Siempre!

    Claudia Calvo, 18 d’abril de 2020